martes, 29 de marzo de 2011

Nuevos episodios de la serie de despropósitos "populares"

Me sorprendido gratamente la nueva campaña del PP, con el innovador lema: “Más empleo, pensiones seguras”. Y digo gratamente, porque confirman todas mis sospechas acerca de su nulo, nulísimo, conocimiento sobre el funcionamiento del Estado del Bienestar español.


Alguno de sus gurús, por llamarlos de algún modo, estilo Arriola y demás compañía, ha debido leerse algún manual de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social II, y se habrá quedado a cuadro, en plan: “¡¡¡Adiós!!! Que las pensiones las pagan los trabajadores con lo que cotizan… Entonces, si hay paro, menos gente cotiza; y si hubiera menos paro, la gente cotizaría más” E hilando fino, más o menos durante 4 o 5 horas por palabra (no hace falta apresurarse) han tejido una campaña digna de ganar los premios “El Sol” de San Sebastián, donde se premian las mejores campañas publicitarias en toda Iberoamérica. Para hacer palmas con las orejas, que nivelazo.


Y mientras González Pons, Mato, Arriola y demás troupe se vanagloriaban, orgullosísimos de su recién parida campaña. Ramón Luís les pintaba la cara desvelando parte del programa oculto del PP caso de ganar las autonómicas: Sí, ladys and gentleman¸ ¡es la hora del copago! No han tenido suficiente con ir laminando, sin pausa pero sin prisa, la sanidad y la educación; sino que además ahora, los proles, como siempre, a pagar los pecados de su mala (malísima) gestión. Y si no te gusta… A golpe de mayoría absoluta te lo tragas, por rojo.


Y sí, ya le han tirado de las orejillas desde la calle Génova, número 13. Pero, vaya usted a creérselo, que en cuanto sea un día después del 22-M, empezarán a tirar de la manta y a sacar la tijera, a recortar lo poco que queda sin recortar. Y ay de quien se queje…


La solución que les propongo, es evidente, aunque la LOREG impide hacer comentarios explícitos sobre esto. Pero sólo hace falta dar una vuelta por las calles y plazas de la ciudad donde uno vive, y ver que si a esto no le damos la vuelta, nos va a ir mal no, lo siguiente.

jueves, 24 de febrero de 2011

Confundir un Hospital con El Corte Inglés

La Consejera de Sanidad del Gobierno Regional, María Ángeles Palacios (apellido este, que le viene que ni pintado a una señora que no sabemos si desciende de las alturas, o al menos, vive ajena a la sanidad que administra), preguntada por la chocante idea de que el parking del nuevo Hospital de Santa Lucía fuera privado, comparando esto como con ir a comprar a “El Corte Inglés”, ha dicho, en palabras textuales la sra. Consejera que “para ir a El Corte Inglés también se paga”.

Me alegro por la señora Palacios.

Y digo que me alegro por ella, porque, visto lo visto, parece tener la suerte de no tener que visitar mucho los hospitales en su día a día, más que para inauguraciones y demás pantomima con la Princesita y de espaldas a los plebeyitos. Porque para ella, ir al Hospital es algo como ir a un centro comercial. No sé si porque ella disfruta mucho en ambos lugares (que sinceramente, lo dudo mucho) o porque vé la posibilidad de hacer negocio también con la Sanidad Pública (lo cual, políticamente, haría cuestionarnos lo idóneo de esta señora para ese puesto).

Yo, personalmente, no puedo alegrarme tanto y comparar tan felizmente ambas situaciones. La Sanidad Pública debe estar al servicio de los ciudadanos, para ayudarlos a curarse cuando están enfermos, y no para darle (aún más) quebraderos de cabeza. Me explicaré: Un servidor ha visto en carne propia el follón que resultaba en el Hospital del Rosell llevar el coche, para llevar a algún familiar que no puede valerse por sí mismo, y no poder acompañar a esta persona (mi abuela) a visitar a su marido porque no hay parking y te tienes que ir al Carrefour, mientras ella, como buenamente pueda, y con la ayuda de algún otro familiar, o simplemente, un alma caritativa que por allí pasara, pueda entrar en el recinto en cuestión.

Imaginemos esto aplicado al nuevo hospital. Uno llega con el coche, coge el ticket y entra. Después de tirarse buscando aparcamiento un buen rato (los hospitales, por desgracia están siempre atestados de coches y de pacientes) aparcas. Acompañas a tu abuela durante largos metros que a la mujer, operada de ambas rodillas, se le hacen eternos, y llegas a la puerta, donde te encuentras un bonito mural del puerto y unos Médicos que van hasta arriba de trabajo y no podrán atender a tu abuela hasta dentro de algunas horas. Cuando salgas con el coche, como según la señora Palacios lo has pasado muy bien, te soplarán la cantidad correspondiente, que, mucho me temo, andará en torno a los 10 euros mínimos, tal y como están los precios de los parkings.

Y esto en un día normal. No quiero ponerme en casos de extrema urgencia (ataques cardíacos, etc.) que requieran de una asistencia inmediata para salvar la vida a la gente. Y no quiero ponerme en este caso, porque aún no sabemos si en Cartagena vamos a tener una o dos puertas de urgencias. Los minutos que separan el Rosell de Santa Lucía pueden suponer la diferencia entre un mero aviso… O algo más grave.

Como pueden ver, escribo esto desde la realidad práctica, como usuario (en carne ajena, de momento) de los servicios sanitarios, como cartagenero, como nieto… Como persona, en todo caso, que no quiere jugarse la salud de unas personas tan importantes como sus abuelas al margen que dan unos minutos en un atasco entre el Rosell y Santa Lucía.

Por todo ello, me veo en la necesidad de realizar una doble petición:

- Al Gobierno Regional, concretamente, a la Consejera Palacios: Demuestre usted que es cartagenera y mira por los intereses de sus vecinos, aunque sólo sea por una vez, y porque el 22 de mayo hay Elecciones. Que haya dos puertas de urgencias en Cartagena y que los parkings de los Hospitales Públicos, sean públicos.

- A la ciudadanía, un buen escarmiento, precisamente ese 22 de mayo, a estos malos gobernantes que sólo ven en la sanidad de todos un negocio como ir a comprarse trapitos a “El Corte Inglés”.

viernes, 18 de febrero de 2011

Twitteando

¿Lo ves? Lo tienes aqui al lado, a la derecha de este post. Cada día, te digo algo. Si me sigues, voy a tratar de no defraudarte.

@carlosjosemtnez

martes, 8 de febrero de 2011

Relatos visuales (I): La vida entre las gotas de tu granizado de limón

Tengo una fea costumbre. A menudo, analizo situaciones cotidianas y les doy un enfoque totalmente novelesco y, a menudo, alocado. Veo gente pasar e imagino de donde vienen, a dónde van... Debo ser algo cotilla.

Esta mañana iba con el coche camino de la facultad y vi, como en un destello a una mujer con el rostro serio que se acercaba y daba dos fríos besos en la mejilla a un chico, unos diez años menor, que la miraba con ojos de cordero degollado. Podría ser su profesora, su hermana mayor, su amante... Cada cual puede pensar lo que sea, y otros simplemente "pasar" de ellos. Yo he escrito un relato, un tanto absurdo.

La vida entre las gotas de tu granizado de limón

[8:30 am, Murcia

Un joven espera en la puerta de la Facultad,

llega una mujer, algo mayor que él,

se besan en la mejilla.]



Me conoció una mañana de abril, la primavera llegaba luminosa a la ciudad y yo iba sin destino fijo al lado del río. Ella paseaba a su perro mientras yo corría, empañado en recuperarme tras dos meses con la pierna rota por motivos que no vienen al caso.


La mañana siguiente volvimos a cruzarnos; lo mismo ocurriría durante las siguientes semanas, hasta que saqué fuerzas de no sé donde y la abordé con el tema de conversación más genérico que encontré. Estuvimos andando juntos dos o tres horas mientras su risa iba en aumento.


Nos despedimos hasta el día siguiente. Ella no apareció. Un mes después la encontré en un bar. Ella charlaba con un tipo que contaría unos treinta años. No me vio, tal vez sus ojos tristes se lo impidieron.


A mediados de junio la encontré, sola, tomando un granizado de limón. El verano se amenazaba caluroso y las frías gotas resbalaban entre sus dedos. Me acerqué a ella, nos besamos…


Esta mañana nos dijimos adiós, supongo que si yo no hubiera dejado aquel perro en la puerta de su casa, no habríamos pasado el verano juntos.


viernes, 4 de febrero de 2011

Hay otra manera de hacer las cosas

En Teleprensa me publican el siguiente artículo, sobre la situación en materia general y haciendo énfasis en el empleo en la Región de Murcia.

Os lo dejo por aquí, junto con el enlace a Teleprensa.

HAY OTRA MANERA DE HACER LAS COSAS


La dejadez del Gobierno Regional ha llevado a la Región de Murcia a la cola de todos los indicadores económicos: Paro, deuda, calidad de vida, derechos sociales… Los datos estadísticos lo demuestran, no mis interpretaciones personales. Valcárcel se limitó durante años a vivir del cuento y ahora todos pagamos las consecuencias de su nefasta gestión.


El PP ha conducido a nuestra Región a una situación económicamente crítica. Su despilfarro no conoce límites, y ahora los trabajadores públicos, los profesores, los médicos, los maestros y muchos más empleados autonómicos, reciben en carne propia las consecuencias del nefasto modelo Valcárcel.

Mientras tanto, la derecha murciana ha salido en defensa de su modelo de gestión (si es que se le puede llamar así) cargando, una vez más contra el Gobierno central, alegando una deuda que, en verdad, deberían reivindicarse a sí mismos y a su propio partido, que les dio gato por liebre cuando les transfirió las competencias de Educación y Sanidad allá cuando gobernaba el señor Aznar, pero claro… De eso no se acuerdan. Su memoria sólo les da para repetir dos o tres eslóganes mal traídos sin siquiera ponerse a reflexionar sobre el gran daño que están haciendo a nuestra Región y que tardaremos muchos años en curar, mientras que en otros lugares de España la cosa pinta de otro color.

Seamos justos, no sólo la Región de Murcia es la única Comunidad que va a tener que apretarse el cinturón, también Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE, va a tener que reducir su deuda. He aquí la diferencia: En la Región de Murcia, se ataca frontalmente a los derechos de los ciudadanos y de los trabajadores del sector público. El gobierno manchego, socialista, ha realizado un recorte imaginativo y centrado en suprimir entes públicos y reducir (no eliminar) ciertas subvenciones. Aquí, en cambio: se mantienen entes superfluos, asesores a todo trapo, Consejerías sin competencias como la de Justicia (cuya actuación se limita a gestionar los bomberos) y, mientras tanto, se reducen sueldos a funcionarios, se aumentan las horas trabajadas, se suprimen subvenciones y ayudas, se restringen derechos sociales y, en suma, se cargan el Estado del Bienestar a golpe de mayoría parlamentaria, mientras la calle, cada vez más, clama contra esos recortes.

Desde el respeto a todos los ciudadanos, desde la justicia social, desde los derechos de los trabajadores, que tanto nos ha costado conseguir: Merecemos otro Gobierno Regional.