lunes, 23 de febrero de 2009

23-F-2009

A día de hoy, se cumplen 28 años del "hecho grave" acontecido en el palacio del Congreso de los Diputados, en la capital de la Nación. Un "hecho" que intentó frenar el curso democrático de los hechos. Un "hecho" que trató de imponer "el bien de España" (el bien de la España imaginada por los golpistas, más bien) sobre la realidad democrática y constitucional de España.

Fracasó estrepitosamente.


No hubo elefante blanco que entrara en cacharrería alguna. Los que por entonces no habíamos nacido y aun nos quedaba, debemos de tomar este "hecho" como lo que no se debe hacer. Y, por otro lado, como una respuesta ciudadana unánima el 24-F sirvió para demostrar que España no es lo que diga un teniente coronel de la guardia civil y algunos generales del Ejército sino lo que digan los españoles. Hoy, 28 años después. Mariano Fernández Bermejo ha dimitido como Ministro de Justicia. En las últimas semanas sufrió sufrió el acoso personal de la derecha política y la ultraderecha mediática. Considerando que, a nivel estrictamente personal, no me gusta la caza, (bien es cierto que no lo he probado en mi vida) si salgo al campo al campo, prefiero hacer otro tipo de actividades. Alicemos más pormenorizadamente el hecho.

La montería estaba organizada por el Secretario General del PP de Torres, Jaén, el pueblo del Juez Baltasar Garzón. A ella fueron invitadas varias decenas de personas, entre ellas sí, el ya ex-Ministro de Justicia, Fernández Bermejo. Pero vamos a ver, seamos realistas, el hecho de que yo la otra mañana coincidiera en el mismo local a la hora del desayuno con Miguel Ángel Cámara, alcalde de Murcia (verídico), no significa que aprovechara para conspirar con él, ni tan siquiera para mantener una conversación. Él a lo suyo, y yo a lo mío. Pues lo mismo con Garzón y Bermejo.

Pero lo que no hay que olvidar es el tema de fondo. ¿Qué es lo que realmente hiere a la derecha política y la ultraderecha mediática? Que "los han pillao, con el carrito del helao", como decíamos los niños cuando yo era pequeño. Baltasar Garzón ha destapado una trama de corrupción que afecta a personas tan dispares como un Consejero de Deportes Madrileño, un sobrino de Andrés Pajares que participó en "Los Bingueros" (ese sine nasional del destape), un alcalde que no supo si dimitía, "lo dimitían", se quedaba como concejal o daba vueltas en círculos buscando su cuadratura; y que llega hasta el Presidente de la Generalitat Valenciana, el gran amigo de Ramón Luis, Francisco Camps.

Esperemos que el nuevo Ministro, Francisco Caamaño haga bien su trabajo. Mucha suerte, y el beneficio de la duda para empezar, pero el contar con el apoyo de María Teresa Fernández de la Vega, entre otros, en un buen comienzo.




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