El pasado domingo el PP ganó las Elecciones al Parlamento Europeo.
Es lo mínimo que hay que decir, que lo cortés no quita lo valiente. Unas elecciones de no dulce recuerdo, no tanto por el resultado (la gente ha decidido, y no hay nada más que decir), sino, más bien, por lo escaso de la participación, y las consecuencias que todo ello ha tenido.
Estas elecciones sirven para la derecha como el paradigma de la victoria pírrica, con Mariano Rajoy en el papel de Rey de Epiro, pero en versión demagoga. Mientras el clásico reconoció, al ver los desastres de la batalla: “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa", el ¿líder? “popular” prefirió darse golpes en el pecho con un “"Pronto vamos a ganar las elecciones", que tantas veces le hemos oído.
Lo que desde Juventudes Socialistas decíamos hace no mucho tiempo se ha hecho realidad (afortunadamente, en unas elecciones que no van a decidir el Gobierno de España): “Si tú no vas, ellos vuelven.” Y así fue, mucha gente se quedó en su casa, o en la playa o (aquí en la Región de Murcia), se fue de puente; y no votó ni por correo. Así las cosas, con una participación muy baja (especialmente en grandes caladeros de votos socialistas), que a nadie le extrañe el resultado.
Pero, y hay que hacer autocrítica, siempre su puede hacer mejor, y los socialistas vamos a demostrar que no sólo se pueden remontar 3,6 puntos con baja participación, sino que además, se pueden mejorar, y mucho, resultados anteriores.
Es hora de no caer en la autocomplacencia ni en el conformismo, tampoco lo es de hacer sangre de unos resultados, aunque malos, dignos. Es hora de salir a la calle, y demostrar a los ciudadanos, y ahora hablo en óptica local, y si me apuran, regional; que hay una mejor manera de hacer las cosas, una manera coherente, con principios, digna, y contando con la gente. Partiendo de esta realidad, es hora de mostrarla al mayor número de ciudadanos posible.
Estos resultados sirven como toque de atención, a los políticos, por supuesto (porque tienen que explicar mejor Europa) pero también a los ciudadanos (porque ha quedado demostrado que, con el no-voto no se consigue nada, más bien, lo único que se consigue es que, aquellos cuyas ideas van contra la mayoría, se crean respaldados por la mayoría).
Es lo mínimo que hay que decir, que lo cortés no quita lo valiente. Unas elecciones de no dulce recuerdo, no tanto por el resultado (la gente ha decidido, y no hay nada más que decir), sino, más bien, por lo escaso de la participación, y las consecuencias que todo ello ha tenido.
Estas elecciones sirven para la derecha como el paradigma de la victoria pírrica, con Mariano Rajoy en el papel de Rey de Epiro, pero en versión demagoga. Mientras el clásico reconoció, al ver los desastres de la batalla: “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa", el ¿líder? “popular” prefirió darse golpes en el pecho con un “"Pronto vamos a ganar las elecciones", que tantas veces le hemos oído.
Lo que desde Juventudes Socialistas decíamos hace no mucho tiempo se ha hecho realidad (afortunadamente, en unas elecciones que no van a decidir el Gobierno de España): “Si tú no vas, ellos vuelven.” Y así fue, mucha gente se quedó en su casa, o en la playa o (aquí en la Región de Murcia), se fue de puente; y no votó ni por correo. Así las cosas, con una participación muy baja (especialmente en grandes caladeros de votos socialistas), que a nadie le extrañe el resultado.
Pero, y hay que hacer autocrítica, siempre su puede hacer mejor, y los socialistas vamos a demostrar que no sólo se pueden remontar 3,6 puntos con baja participación, sino que además, se pueden mejorar, y mucho, resultados anteriores.
Es hora de no caer en la autocomplacencia ni en el conformismo, tampoco lo es de hacer sangre de unos resultados, aunque malos, dignos. Es hora de salir a la calle, y demostrar a los ciudadanos, y ahora hablo en óptica local, y si me apuran, regional; que hay una mejor manera de hacer las cosas, una manera coherente, con principios, digna, y contando con la gente. Partiendo de esta realidad, es hora de mostrarla al mayor número de ciudadanos posible.
Estos resultados sirven como toque de atención, a los políticos, por supuesto (porque tienen que explicar mejor Europa) pero también a los ciudadanos (porque ha quedado demostrado que, con el no-voto no se consigue nada, más bien, lo único que se consigue es que, aquellos cuyas ideas van contra la mayoría, se crean respaldados por la mayoría).
