Hoy, el Presidente del Gobierno ha hecho pública la remodelación del Gobierno. Una remodelación que, a primera vista, es la más ambiciosa que ha hecho Zapatero desde que está en Moncloa. A mi juicio, una remodelación acertada y arriesgada, si tenemos en cuenta las siguientes claves del escenario previo a la remodelación del Gobierno:
1. Venimos de una situación de absoluta desmovilización del electorado socialista, que sitúa al PP a más de diez puntos en la mayoría de encuestas. Sin embargo el PP apenas crece en votos, es decir, lo que ocurre no es que el PP suba, es que el PSOE cae.
2. La Huelga General, pese a tener escaso éxito, ha hondado más en esa separación entre el PSOE, sus votantes medios e incluso varios afiliados que tienen la doble militancia con UGT.
Partiendo de ese escenario, el Gobierno, con Zapatero a la cabeza sabe que no puede / no debe quedarse de brazos cruzados, hay que dar un golpe de efecto, ir a buscar a su electorado hasta a debajo de las piedras, reformar el proyecto y encarar con ilusión la segunda mitad de la legislatura. Para ello, ha seguido los siguientes ejes:
1. Acercamiento al electorado socialista. Poner a Rubalcaba de Vicepresidente 1º del Gobierno no es sólo premiar el duro trabajo del mejor estratega político que ha conocido España en los últimos 20 años, sino, además, tender una mano al votante socialista medio que valora a Rubalcaba muy por encima del resto del Ejecutivo. También, el cariño que los socialistas españoles le profesan a los vascos, se hará notar con respecto a la entrada de Ramón Jáuregui (ya era hora) en el Ministerio de la Presidencia.
2. Ampliar miras, en busca de nuevo electorado en desencantados de IU. No nos engañemos, ni Cayo Lara es Anguita (ya le gustaría) ni va a serlo jamás. Esta IU intento de ultramontana se viene abajo ante su brutal carencia de todo poso ideológico. Los gasparistas hacen el amago de cabrearse (no lo harán) e Iniciativa per Catalunya parece querer buscar un nuevo referente nacional con el ex-presidente de Greenpeace a la cabeza. En este sentido la entrada de la que fue peso pesadísimo de IU, y, en su momento, hipotética sucesora de Llamazares, Rosa Aguilar, no es sino motivo de alegría para todos y todas. Un mujer de compromiso y con trayectoria de gestión.
3. Y por último, siendo lo más importante. El acercamiento al trabajador/a medio de España, con la inclusión de Valeriano Gómez, un hombre con experiencia de gestión en la etapa de Jesús Caldera, militante de la UGT, muy criticado por una derecha que parece tener bastante miedo o, al menos, estar bastante nerviosita con este cambio de Gobierno.