domingo, 11 de octubre de 2009

Obama, ¿Premio Nobel de la Paz?

Debo ser un tipo bastante musical, que cada dos por tres os pongo por aquí una cancioncita. Y, sí, es cierto, me encanta mi música (mi música, que no sale obligatoriamente por los 40 principales ni tiene por qué ser muy reciente).

Por cierto, el otro día, inauguré una etiqueta a la que decidí nombrar “Menos Obama y más Bob Dylan”. Y vamos, me viene que ni pintada, la verdad, visto lo visto. Porque hoy voy, si me permiten la expresión, a “mear fuera del tiesto”.

A lo que vamos, Barack Obama, Premio Nobel de la Paz. Me parece, para empezar, curioso, y diría hasta grotesco, que se otorguen Premios Nobel de la Paz por intenciones, es como si a uno que dice que habría que hacer una vacuna contra el SIDA le dan el Nobel por Intento de Medicina, ¿esto qué es? Me temo que, o peloteo (lo cual no sería nuevo) o simplemente: “Tonterismo”, es decir, cosas que se hacen por quedar bien, hacer las cosas bonitas, etc. Puro tonterismo.

Ojo, no estoy criticando el propio Presidente Obama, sino, más bien, al hecho de que se le otorgue un premio que, a mi juicio, no merece. No merece, aún, no sé si en un futuro lo merecerá, pero no ahora, ni mucho menos. ¿Otros candidatos? Pues sí, para empezar, alguien con quien hay una deuda histórica: Mahatma Gandhi, un líder histórico del pacifismo y de la defensa de los Derechos Humanos que no se vio recompensado con este premio. O mi candidato, Bob Dylan, cantautor americano en cuyas letras se expresaba la rebeldía y la lucha de la juventud en plena Guerra de Vietnam, y durante la Guerra Fría. O al mismo Zapatero, que sacó a España de la Guerra de Irak al día siguiente de pisar La Moncloa.

Y como ellos, otros tantos, si será por ejemplos. Ejemplos, opino, entre los que no se encuentra Obama. Pero, en fin, volvemos a lo políticamente correcto a estar a bien con el “jefe”. Así no se avanza hacia la paz, así se harán muchas fotos y todo lo que queramos. Pero ya está.

Y sí, mis críticas en este punto no quitan que sienta admiración por Obama, como buen líder y buen Presidente que es (especialmente, comparándolo con su predecesor), pero no adelantemos acontecimientos. El tiempo pone a cada uno en su sitio y entrega lo que por justicia cada uno se merece. Aunque en esta ocasión, el Comité del Premio Nobel se haya querido adelantar… Esperemos, al menos, que el tiempo les dé la razón.


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