Por si alguien tenía alguna duda de que mi carrera es lo mío, hoy comentaré algo sobre el “famoso” Tratado de Lisboa, no confundir con el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa (mal llamada Constitución Europea).
Hace poco Irlanda, lo recordarán, celebró un referéndum sobre este Tratado, ¿Por qué se celebró, si España y muchos otros países lo aprobaron sin referéndum alguno? Porque la Constitución Irlandesa, según un informe del Gobierno, así lo exige, al tener que aprobarse los Tratados vía reforma constitucional. Por tanto, era obligado celebrar uno (celebrado el 13 de junio de 2008), cuyo resultado fue negativo. Ahora, tras renegociaciones y adaptaciones para conseguir el sí, se ha vuelto a celebrar otro referéndum, buscando el apoyo de la población irlandesa, algo más de un año después del anterior, para no bloquear el proceso de reforma de la UE.
¿Qué concesiones se han hecho? se permitirá que cada Estado miembro de la UE mantenga su comisionario, y se brindarán garantías legales a Irlanda sobre la política impositiva, política de familia y política social, entre otras. Con esto se permitirá que cada Estado miembro de la UE tenga su propia legislación en materia de, por ejemplo, aborto.
También, recientemente, se ha adherido Polonia, cuyo Presidente, Lech Kaczynski (el que queda de los afamados gemelos) lo firmó el 10 de octubre de este mismo año.
La cosa, de hecho, está bastante avanzada, y ya no queda ningún Estado por ratificar el Tratado de Lisboa, tras hacerlo recientemente la República Checa, pese a las iniciales reticencias que mostró su Presidente, el (muy) euroescéptico Václav Klaus, quien, en su presidencia de turno, se negó a abordar ampliamente este tema. Esto ocurrió por la disputa que hay entre Chequia y Alemania por las propiedades confiscadas tras la II Guerra Mundial a tres millones de alemanes expulsados de Checoslovaquia, que Klaus temía, pudieran ser reivindicadas.
Y, muy pronto, a partir de enero de 2010, llega la Presidencia de turno española, en la que, si todo marcha como debe marchar, entrará finalmente en vigor el Tratado de Lisboa. Elegir Presidente (que durará dos años y medio) y Alto Representante de Política Exterior de la UE (lo que otrora se intentó que se llamara Ministro de Asuntos Exteriores de la UE). En fin, que van a ser unos 6 meses bonicos. Pero, al menos eso está seguro, os que nos va esto de la Política Internacional (bendita interculturalidad) nos lo vamos a pasar como enanos.
Eso a nivel europeo, que a nivel internacional, todo parece indicar que la Cumbre de Copenhague se va a dinamitar antes de comenzar. Todo por, ¿quién si no? EE.UU. y China, que no se ponen de acuerdo en temas de emisiones y derivados, vamos, que tres cuartos de lo mismo que con Kyoto, con la agravante de peligrosidad, que varios años después. Si es que no aprendemos… En fin, poco más, sean felices.
Hace poco Irlanda, lo recordarán, celebró un referéndum sobre este Tratado, ¿Por qué se celebró, si España y muchos otros países lo aprobaron sin referéndum alguno? Porque la Constitución Irlandesa, según un informe del Gobierno, así lo exige, al tener que aprobarse los Tratados vía reforma constitucional. Por tanto, era obligado celebrar uno (celebrado el 13 de junio de 2008), cuyo resultado fue negativo. Ahora, tras renegociaciones y adaptaciones para conseguir el sí, se ha vuelto a celebrar otro referéndum, buscando el apoyo de la población irlandesa, algo más de un año después del anterior, para no bloquear el proceso de reforma de la UE.
¿Qué concesiones se han hecho? se permitirá que cada Estado miembro de la UE mantenga su comisionario, y se brindarán garantías legales a Irlanda sobre la política impositiva, política de familia y política social, entre otras. Con esto se permitirá que cada Estado miembro de la UE tenga su propia legislación en materia de, por ejemplo, aborto.
También, recientemente, se ha adherido Polonia, cuyo Presidente, Lech Kaczynski (el que queda de los afamados gemelos) lo firmó el 10 de octubre de este mismo año.
La cosa, de hecho, está bastante avanzada, y ya no queda ningún Estado por ratificar el Tratado de Lisboa, tras hacerlo recientemente la República Checa, pese a las iniciales reticencias que mostró su Presidente, el (muy) euroescéptico Václav Klaus, quien, en su presidencia de turno, se negó a abordar ampliamente este tema. Esto ocurrió por la disputa que hay entre Chequia y Alemania por las propiedades confiscadas tras la II Guerra Mundial a tres millones de alemanes expulsados de Checoslovaquia, que Klaus temía, pudieran ser reivindicadas.
Y, muy pronto, a partir de enero de 2010, llega la Presidencia de turno española, en la que, si todo marcha como debe marchar, entrará finalmente en vigor el Tratado de Lisboa. Elegir Presidente (que durará dos años y medio) y Alto Representante de Política Exterior de la UE (lo que otrora se intentó que se llamara Ministro de Asuntos Exteriores de la UE). En fin, que van a ser unos 6 meses bonicos. Pero, al menos eso está seguro, os que nos va esto de la Política Internacional (bendita interculturalidad) nos lo vamos a pasar como enanos.
Eso a nivel europeo, que a nivel internacional, todo parece indicar que la Cumbre de Copenhague se va a dinamitar antes de comenzar. Todo por, ¿quién si no? EE.UU. y China, que no se ponen de acuerdo en temas de emisiones y derivados, vamos, que tres cuartos de lo mismo que con Kyoto, con la agravante de peligrosidad, que varios años después. Si es que no aprendemos… En fin, poco más, sean felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario