Escribo esto hoy domingo por motivos obvios. Hace 38 años, en 1972 tuvo lugar la matanza perpetrada por el ejército británico ciudadanos desarmados e inocentes en Derry/Londonderry (Irlanda del Norte) conocida como el “Bloody Sunday” (Domingo Sangriento).
Esta semana, el nuevo Premier británico, el conservador David Cameron, reconoció en el Parlamento británico lo injustificable y horrible de los hechos, tras conocerse las conclusiones del informe Saville.
Es sólo un pequeño paso, pero algo bastante importante para los familiares de las víctimas de tamaña atrocidad. Ojalá en otros lugares aprendiéramos de este ejemplo para permitir a las víctimas un descanso tranquilo. No digo que ambos sucesos sean iguales, pero son dos injusticias que deben ser combatidas.
Sirva como homenaje este clásico de U2, de aquella gira que me perdí por no haber nacido.
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