Uno antes divagaba sobre lugares
ahora netamente confusos por su absoluta claridad.
Uno antes discernía (trataba de discernir)
cuestiones a la larga efímeras.
Uno antes no se encontraba
más que un cenicero lleno de ceniza ajena.
Uno antes se emperraba en emperrarse
bajo la luz del “quién te ha robao la primavera”.
Uno antes demostró su tragicómica humanidad
a base de errores de todo corazón y escasa materia gris.
Uno antes vivió, uno antes dudó, uno antes aprendió.
Uno ahora vive, uno ahora duda, uno ahora aprende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario