lunes, 18 de octubre de 2010

Uno antes...

Uno antes divagaba sobre lugares

ahora netamente confusos por su absoluta claridad.


Uno antes discernía (trataba de discernir)

cuestiones a la larga efímeras.


Uno antes no se encontraba

más que un cenicero lleno de ceniza ajena.


Uno antes se emperraba en emperrarse

bajo la luz del “quién te ha robao la primavera”.


Uno antes demostró su tragicómica humanidad

a base de errores de todo corazón y escasa materia gris.


Uno antes vivió, uno antes dudó, uno antes aprendió.


Uno ahora vive, uno ahora duda, uno ahora aprende.


Y sin embargo, las cosas han cambiado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario