viernes, 5 de noviembre de 2010

Merecida paliza

Es lo que pasa cuando prometes el oro y el moro y luego ni das el oro, ni das el moro.

Es lo que ocurre cuando te presentas como un pseudo-mesías que va a pacificar Oriente Medio, crear la sanidad pública en EE.UU., que vas a salvar el maldito planeta, tío. Que luego, eres humano; y ni Oriente Medio era tan fácil de pacificar (más si sigues dando cobertura a Israel del modo mezquino en que lo haces), ni tu Sanidad Pública es tal (más bien un complemento a la privada, que vaya tela), ni puedes salvar el planeta.

En resumen, que Obama ha aplicado una receta que, si no es igual que la de Bush, se le asemeja bastante, y si haces políticas de derechas, los ciudadanos acaban votando a la derecha, porque lo ven lo natural. Esperemos que el Sr. Obama sepa reconducir la situación, o le entregará en bandeja la nación más poderosa de la Tierra a los republicanos más ultras que ha visto ese país en décadas.

Y ante esto, un socialdemócrata europeo como es el que suscribe, sólo puede fantasear con una ficticia Norteamérica que hubiera sido liderada por Robert Zimmerman a.k.a. Bob Dylan, hace años y años para que este mundo pudiera haber sido un lugar mejor.

A estas alturas del cuento, sólo nos queda soñar, y esperar a que, en un futuro, las gentes seamos capaces de despertar. Entonces, y sólo entonces, podremos hablar de una sociedad verdaderamente humana.



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