
Sirva la presente para analizar, de un modo más o menos acertado, lo que para servidor significan las Primarias, así como su trayectoria a lo largo de la historia de España; aun a riesgo de repetir frases hechas como “la gran fiesta de la democracia” y otras…
Desde el inicio de la creación de los partidos políticos, estos se caracterizaron por la presencia de un gran e incuestionable líder, que, al modelo papal, lo sería hasta el día de su muerte. Así sucedió con el Partido Liberal-Conservador de Antonio Cánovas del Castillo, o con el PSOE de Pablo Iglesias.
En los albores de la Transición, Felipe González fue elegido líder del PSOE en el ya histórico Congreso de Suresnes, unos dicen que en el último momento (se habló antes que de Felipe, de Nicolás Redondo), otros dicen que la candidatura ya estaba pactada un año antes.
Desde entonces, el liderazgo de los partidos políticos continuó siendo algo ultrapersonalista y, en algunos casos, hereditario. Adolfo Suárez fue propuesto como Jefe del Ejecutivo por el Rey y fundó un partido a su imagen y semejanza, lo propio hizo Fraga con su Alianza Popular.
A finales de los años 80, AP elige en un Congreso un tanto mesacamillero a Hernández Mancha, que se había enfrentado con el prestigioso constitucionalista Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Poco dura la experiencia, Fraga, quien seguía controlando los hilos de AP, fuerza la dimisión de Hernández Mancha tras una nueva derrota electoral en 1987, y vuelve a presidir la organización conservadora, significando el fin de un conato de democracia en el PP, por entonces, AP. En septiembre de 1989 es propuesto por Fraga como candidato, tomando su relevo al frente del renovado PP en 2000.
En el año 1996, José María Aznar derrota por una corta diferencia al PSOE de Felipe González, en 2000 lo hace por mayoría absoluta, con el candidato socialista Joaquín Almunia. En esos años, concretamente en el 98 hay un gran proceso de primarias en las filas del PSOE, que situaría a Josep Borrell como Candidato a la Presidencia del Gobierno. Borrell, por razones que mi corta edad en aquella época desconocía, y después descubrí que se debieron a la falta de apoyo interno; dimitió en 1999.
Al año siguiente, en 2000, tras la grave victoria de los socialistas, se abre un proceso interno de reflexión, que lleva a la elección por la mínima y por sorpresa de José Luís Rodríguez Zapatero (41,69% de votos) como Secretario General del PSOE. Lo hizo frente a otros 3 candidatos, el actual Presidente del Congreso, José Bono (40,79%), quien a priori contaba con ventaja; la hoy día senadora Matilde Fernández (10,98%) miembro del sector guerrista; y la posterior dimisionaria Rosa Díez (6,55%), gran derrotada de aquel Congreso, más que por el desarrollo de este, sino por cómo se lo tomó, por todos conocido.
En 2003 Aznar anuncia definitivamente que no se presentará a las Elecciones y designa personalmente a Rajoy como sucesor, quien fue ratificado posteriormente en Congresos para los cuales la participación democrática fue… digamos escasa, por no decir nula.
Zapatero sería reelegido Secretario General de modo unánime en dos ocasiones tras sendas victorias electorales.
Este año, en 2010, se abre un proceso democrático en el PSOE, que llevará a la Elección de los candidatos socialistas en federaciones como la madrileña (PSM), la valenciana (PSPV) o la, mía, la murciana (PSRM); además de en algunas agrupaciones, como también la mía, Cartagena.
Un proceso de primarias debe hacerse con ciertas dosis de sabiduría para saber lo que se tiene entre manos, que no es ni más ni menos que la oportunidad de dar a los militantes la posibilidad de pronunciarse, sin dedazos de por medio, por su candidato predilecto, el que creen que es mejor para presentar ante el conjunto de los ciudadanos.
Es hora de tener amplitud de miras, de mirar, más que por lo propio, por todo el Partido, de buscar personas cuya experiencia en las instituciones a la cual se presentan esté garantizada.
Creo que no puedo ser más claro ;)