HAY OTRA MANERA DE HACER LAS COSAS
La dejadez del Gobierno Regional ha llevado a la Región de Murcia a la cola de todos los indicadores económicos: Paro, deuda, calidad de vida, derechos sociales… Los datos estadísticos lo demuestran, no mis interpretaciones personales. Valcárcel se limitó durante años a vivir del cuento y ahora todos pagamos las consecuencias de su nefasta gestión.
El PP ha conducido a nuestra Región a una situación económicamente crítica. Su despilfarro no conoce límites, y ahora los trabajadores públicos, los profesores, los médicos, los maestros y muchos más empleados autonómicos, reciben en carne propia las consecuencias del nefasto modelo Valcárcel.
Mientras tanto, la derecha murciana ha salido en defensa de su modelo de gestión (si es que se le puede llamar así) cargando, una vez más contra el Gobierno central, alegando una deuda que, en verdad, deberían reivindicarse a sí mismos y a su propio partido, que les dio gato por liebre cuando les transfirió las competencias de Educación y Sanidad allá cuando gobernaba el señor Aznar, pero claro… De eso no se acuerdan. Su memoria sólo les da para repetir dos o tres eslóganes mal traídos sin siquiera ponerse a reflexionar sobre el gran daño que están haciendo a nuestra Región y que tardaremos muchos años en curar, mientras que en otros lugares de España la cosa pinta de otro color.
Seamos justos, no sólo la Región de Murcia es la única Comunidad que va a tener que apretarse el cinturón, también Castilla-La Mancha, gobernada por el PSOE, va a tener que reducir su deuda. He aquí la diferencia: En la Región de Murcia, se ataca frontalmente a los derechos de los ciudadanos y de los trabajadores del sector público. El gobierno manchego, socialista, ha realizado un recorte imaginativo y centrado en suprimir entes públicos y reducir (no eliminar) ciertas subvenciones. Aquí, en cambio: se mantienen entes superfluos, asesores a todo trapo, Consejerías sin competencias como la de Justicia (cuya actuación se limita a gestionar los bomberos) y, mientras tanto, se reducen sueldos a funcionarios, se aumentan las horas trabajadas, se suprimen subvenciones y ayudas, se restringen derechos sociales y, en suma, se cargan el Estado del Bienestar a golpe de mayoría parlamentaria, mientras la calle, cada vez más, clama contra esos recortes.
Desde el respeto a todos los ciudadanos, desde la justicia social, desde los derechos de los trabajadores, que tanto nos ha costado conseguir: Merecemos otro Gobierno Regional.
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